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Hasta el rabo todo es toro se suele decir. Y hasta el último momento no se puede dar por definido nada. River lo vivió en primera persona al dejar que el título se escape a la vereda de enfrente.

Un compendio de situaciones que hicieron que las tropas de Marcelo Gallardo perdiera el título de la Superliga en las dos últimas fechas, cuando Boca más asediaba.

Hace tres fechas, todo parecía tranquilo en la casa Millonaria; River marchaba puntero en solitario con un margen suficiente para ser campeón y alejado relativamente de Boca. Los elogios a la gestión y el buen trabajo de Gallardo caían sin parar y River se sentía campeón, en un torneo en el que de los ocho último partidos, ganó seis y empató dos.

Los número no estaba mal, pero resultó un problema de timing; River necesitaba ser perfecto para contrarrestar la perfección de Boca, que no cesaba en su empeño de alcanzar a River.

Y así fue: River Imperfecto y Boca perfecto.

El equipo de Gallardo fue flojo en dos salidas claves (las dos últimas). Ya lo analizamos en las cuentas del Múñeco, y podía pasar. Las salidas de River no estaban siendo buenas y le costaba sacar los partidos adelante.

Pasó contra Defensa y Justicia, en la que se dejó un empate. No pasaba nada, quedaba un partido y los Millonarios tenían la sartén por le mango. El problema estaba en que el mango empezaba a quemar y el último partido era afuera.

Sin embargo, a pesar de que Túcuman es fuerte en casa, arrastraba nueve partidos sin sumar de tres puntos, y con un equipo como el de River, y lo que estaba en juego, la intensidad y el juego debía ser mayor.

Suarez, Scocco, Quintero o De La Cruz, hicieron mal, todo lo que suelen hacer bien y River no encontró el gol. Por encima de esto, fue perjudicado por por dos penales no cobrados y la anulación de un gol que hubiera cambiado las cosas. Pero al margen de esto, el problema de River no estaba en lo arbitral, sino en su rendimiento fuera de casa.

Hacer lo que hay que hacer

Por otro lado, Boca se hizo lo que tenía que hacer. Ganar todo y esperar el falló. Y así fue. Estuvo contundente en todos los partidos que jugó, sobre todo en los tres últimos, en los que no dejó dudas y llegó a la última fecha (casi) mano a mano con River.

La Bombonera estaba preparada para la fiesta que querían vivir. Una situación histórica que no se va a olvidar jamás. Con Diego en el campo, con Tevez como héroe y ganando el campeonato en la última fecha, sacándole de las manos el título al máximo rival. ¿Qué más queres?


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