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En deporte al minuto recordamos lo que ocurrió en aquel 26 de mayo de 1999 en el Camp Nou. Un partido que podría haber sido digno de los mejores “thrillers” que se pueden encontrar en las salas de cine. Por una parte estaba el Manchester United, a la heroica durante todo el encuentro buscando la remontada. Por otro lado, El Bayern de Munich, protagonizando el papel principal del drama. Pasando del cielo al infierno en tan solo 3 minutos contra todo pronóstico. El golpe sería tan duro para los jugadores del Bayern, que incluso el equipo de Manchester se solidarizaría con ellos antes de celebrarlo. El Manchester United remontaría un 1-0 en contra a falta de 3 minutos para el final.

Las casas de apuestas no se decantaban por ningún ganador previo a la final, ya que los dos equipos se habían visto las caras en la fase de grupos en esa misma edición de la Champions League, con resultados en empate, 2-2 en el olímpico de Munich y 1-1 en el teatro de los sueños. Sin embargo, el Machester United decantaba las apuestas deportivas a su favor al haber ganado esa misma temporada la Premier League y al FA Cup. Tras el doblete, el equipo comandando por el mítico entrenador devil, Sir Alex Ferguson, buscaba la tercera corona con el trofeo continental. Era un equipo joven pero de mucha calidad que poseía en sus filas a jugadores como David Beckham, Gary Neville, Nicky Butt, Denis Irwin y Ryan Giggs.

 

Sin embargo, serian los bávaros los que haría saltar por los aires todos los pronósticos deportivos previos, al adelantarse en el marcador en el minuto 6 de partido con un gol de falta, muy inteligentemente tirada por el alemán Mario Basler. El jugador germano batía pillando a contrapié a Peter Schemeichel que daría un paso en falso en la otra dirección. Ese gol sería la excusa perfecta para el Bayern para cerrarse atrás y proponer poco juego durante la primera mitad. La disciplina defensiva germana daría resultados, ya que el Man U pese a tener la posesión, no lograba crear peligro salvo en el área contraria. Alex Ferguson tendría que cambiar la estrategia de los suyos durante la segunda mitad.

Ya comenzada la segunda mitad, la victoria del Bayern parecía una apuesta segura, más aún si cabe, cuando el equipo dirigido por Hitzfeld, subió lineas y empezó a incomodar al Machester United. Primero Schmeichel desbarataría una ocasión salida de las botas de Jancker y minutos más tarde el palo haría lo mismo con un remate de Scholl. El Bayern durante la gran parte de los minutos de la segunda mitad fue merecedor de un segundo gol que sentenciara por completo la final.

El partido únicamente empezaría a cambiar con la entrada de Teddy Sheringham en el minuto 67. El delantero nada más ingresar al terreno de juego avisaría a Oliver Kahn con un testarazo. Poco tuvo que intervenir el portero alemán durante el encuentro. Aunque lo haría con sobriedad durante esos minutos que el Machester empezaba a apretar. El entrenador “red” como último recurso y aprovechando el buen momento, daría entrada a su mediocentro todo terreno Solskjaer a falta de diez minutos del final.

Sin embargo, con el Machester volcado, sería el Bayern el que casi volvería a sentenciar el encuentro con una chilena de Jancker que se toparía con el larguero. Seria el portero y los palos los que sostendría al Manchester United en esos minutos finales. El partido empezaba agonizar y se cumplía en el minuto 90 en el marcador. El cuarto arbitro mostraba el cartelón con 3 minutos de añadido.

Fue justo entonces cuando Neville, forzaba un córner en el lado izquierdo. El encargado de lanzarlo sería el de siempre, El pie derecho de David Beckham. Este sacó “tocadito” el corner y trás una serie de rechaces el balón le cayó en la frontal a Ryan Gibbs, el cual chutó defectuoso hasta acabar asistiendo a Sheringham, que dentro del área pequeña remataba poniendo el balón en las redes de la portería bávara.

El empate fué euforicamente celebrado por la afición del United. Los alemanes por su parte, quedaban tocados, cansados y con la moral baja. Pocos segundos después del saque de centro el Manchester gozaba de otro córner. Otra vez Beckham era el encargado de botar el balón. Esta vez fue rematado en semifallo por la cabeza de Sheringham que, sin quererlo, conectó con el pie de su compañero Ole Gunnar. Sacando el pie en un acto reflejo el jugador del United introducía el balón y lograba la gesta de la remontada en 90 segundos.

Los jugadores ingleses corrían como locos celebrando el gol, todavía sin ser conscientes de que habían hecho historia. Los alemanes muertos en batalla, tirados por el césped, lamentándose de lo que acaba de ocurrir. Una de las mayores remontadas que se recuerdan en 90 segundos con el tiempo reglamentario cumplido, en la final de la Champions League. Proclamandose contra todo pronóstico los nuevos y flamantes campeones de Europa.


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