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La final de la Champions de 2004 fue una de la últimas disputadas por equipos que contra todo pronostico llegaron a lo más lejos de la máxima competición europea.

Hace unas décadas que la tiranía del dinero en las ligas y Champions actuales han hecho que se dejen de jugar finales atípicas. La brecha salarial entre equipos fuertes y débiles es cada vez más evidente en las grandes ligas, lo que obviamente  se ve reflejado en Europa.

Pero hubo un tiempo en el que ligas menores como Francia y Portugal tuvieron representación en una final europea. Oporto y Mónaco rompieron todos los pronósticos deportivos enfrentándose  en el Arena AufSchalke de Gelsenkirchen en el año 2004.

En Deporte al minuto,  analizaremos más en detalle los claves que hicieron que las casas de apuestas y las apuestas deportivas se dispararan por completo.

Contra todo pronostico, estos dos equipos llegaron a la final de la 49 edición de la Champions, dejando atrás a rivales como real Madrid, Chelsea, Manchester United entre ambos equipos.

Al principio de la edición, las casa de apuestas daban poco por estos equipos, y los pronósticos deportivos no daban como apuesta segura a ninguno de los dos equipos, a pesar de que ambos equipos destacaban por su solidez y organización en sus respectivas ligas.

Ambos equipos no llegaron por casualidad a la final, sino que tuvieron que ocurrir muchas buenas acciones por parte de ambos para llegar a esto.

 

El Oporto de Mourinho

El Oporto de la temporada 2003-2004 se caracterizo por ser un equipo único en la historia del club.

El proyecto estaba encabezado por José Mourinho, que comenzaba a destacar por revolucionar el método de juego y su entrenamiento, que daría buenos resultados y que lo catapultarían a la cumbre del fútbol mundial.

El equipo estaba formado por jóvenes promesas como Vítor Bahía, Ricardo Carvalho, Ricardo Costa, Costinha, Deco, Maniche, o Nuno Valente, que años después formarían en grandes clubes de euopa.

Una defensa férrea que apenas encajaba goles y un ataque con alta efectividad hicieron que los rivales que fue enfrentando a lo largo de la competición, fueran cayendo hasta conseguir su segunda Champions en su historia.

En la fase de grupos solo cedieron una derrota frente al Real Madrid. En octavos de final eliminaron contra todo pronostico a un gran Manchester United.  En cuarto la victima fue un Olimpic de Marsella en auge, que cedió ante la calidad de Deco, Maniche y compañía.

El ultimo escalón fue superado con mayor dificultad ante un rival con el cual las casa de apuestas no contaban: el Deportivo de la Coruña. El deportivo venía de remontar contra todo pronostico un 3-0 al Milán campeón de Europa y se metían por primera vez en una semifinal de la Champions.

Un Oporto – Depor no parecía una apuesta segura,  pero en una  semifinal a dos partidos, valió más, el saber hacer defensivo y la efectividad del Oporto, que sin encajar ningún gol y convirtiendo un gol de penalti, situó al oporto de Mourinho en su segunda final de Champions.

La final contra el Mónaco, fue un reflejo del camino que les llevo hasta allí. Una vez la fuerte defensa evito que un Morientes en racha pudiera hacer nada en  una zaga  inexpugnable, y un ataque letal con tres goles en tres disparos hicieron campeón al equipo portugués.

La victoria en la final suponía la consagración del fútbol portugués y José Mourinho,  que al año siguiente firmaría  por el Inter de Milán, dejando un rastro de dos ligas portuguesas, una copa portuguesa y la final de la Champions conseguida en Alemania. Tal vez viendo este historial, del Oporto debía haber sido tenido en cuenta en los pronósticos deportivos.

El buen hacer del fútbol portugués también se vio reflejado en la Eurocopa de 2004, con jugadores como Figo, Deco o un joven cristiano Ronaldo, que parecían una apuesta segura para llevarse el título. Sin embargo, las apuestas deportivas se vieron sorprendidas con la victoria del seleccionado griego que se llevo la final en el Estadio de Estadio de Luz.

El Mónaco de Dechamps.

Por su parte el Mónaco tuvo una andadura más asequible en grupos y priori más difícil en fases finales.

En grupos se impuso con grandes resultados ante PSV Eindhoven con un 4-0, y un espectacular 8-3 con el cual las casa de apuestas no contaba, frente al mismo Deportivo de la Coruña que llegaría a semifinales frente al oporto.

Tras la eliminación de Lokomotiv de Moscú, tocaba el Real Madrid. Las casas de apuestas daban como favoritos al Madrid, pero el equipo comandado por Didier Dechamps y jugadores como Giuly o Morientes protagonizaron una espectacular remontada, que hizo que el 4-2 de la ida y el gol de Raúl en el partido de vuelta valieran. Dos tanto de Giuly y de un un ex icono del madridismo, Fernando Morientes, sellaron el pase a semifinales para los franceses.

La semifinal contra el Chelsea fue más tranquila, y un 3-1 en la ida y un empate a 2 en la vuelta colocaban en la final al equipo de Mónaco, encuadrando una final atípica que no entraba en casi ningún pronostico deportivo.

Llegar a la final es solo una consecuencia. Ambos equipos tuvieron que ganarse el puesto en la final eliminando a grandes rivales y dando la campanada en momentos cuando los apuestas deportivas  hablanban  de lo contrario. Apostar por quien ganara la Champions cada año puede ser complicado con este tipo de equipos; lo que si parece una apuesta segura es la emoción que nos garantizarán.


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